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  • fabiromero28

ANTIDEPRESIVOS NATURALES (QUE NO SON PASTILLAS)

Cuando hablamos de antidepresivos la mayoría de las veces nos referimos a los fármacos que recetan los psiquiatras o los médicos de la seguridad social, cosa que -dicho sea de paso- nunca he entendido, ya que si existen médicos especialistas en salud mental ¿por qué no dejar en sus manos la responsabilidad de recetar este tipo de medicamentos?


Otras veces hablamos de antidepresivos naturales refiriéndonos a aquellos para los que no hace falta receta de ningún doctor, ya que podemos encontrarlos en herboristerías o incluso - y aunque pueda ponerse en entredicho – en el supermercado.



Pero en este artículo no me voy a referir a estos medicamentos, sino a otros antidepresivos con los que puede contar el ser humano que no son ni cápsulas, ni gotas, ni pastillas ni inyectables: 


El sol y el ejercicio físico, dos antidepresivos naturales por excelencia

El ser humano cuenta con la luz del sol y con el ejercicio físico, los cuales, al igual que muchos fármacos, actúan sobre algunos neurotransmisores , involucrados en el bienestar emocional.


El sol tiene un efecto sobre los niveles de vitamina C y D y, consecuentemente, sobre la serotonina, neurotransmisor relacionado con las emociones y el estado de ánimo. 


La vitamina C, a su vez, reduce el nivel de cortisol en la sangre (como demostraron los estudios de Oliveira J, de Souza y Motta V en 2015) y al reducirlo, disminuye el estrés y la ansiedad. Por su parte, el ejercicio físico nos hace liberar endorfinas, pequeñas proteínas producidas en la glándula pituitaria y en el hipotálamo, responsables de la regulación del estado de ánimo. 


Las endorfinas también actúan como analgésicos naturales, calmando el dolor y la ansiedad. Al liberarse interactúan con los receptores del cerebro y con neurotransmisores (mensajeros químicos del cerebro que envían señales a las neuronas para que generen un impulso eléctrico) como la dopamina y la serotonina, y desencadenan una sensación en el organismo que ayuda a enfocar las cosas de manera positiva.


Cualquier forma de ejercicio, ya sea aeróbico, de entrenamiento de fuerza o del tipo cuerpo-mente, (yoga, Tai Shi o Qui Gong, entre otros) son beneficiosos, aunque los expertos recomiendan ejercicios de intensidad moderada.


Lo que podemos poner de nuestra parte


A estos remedios naturales hay que añadir nuestra actitud ante a la vida, nuestro manejo del tiempo, el cultivo de la amistad, las actividades placenteras y el autocuidado, ya que todo ello va a incidir en nuestro estado anímico.

Tener una actitud constructiva y ser proactivos va a redundar en un bienestar emocional mucho más que si malgastamos nuestra energía lamentándonos por lo que hemos perdido o lo que no hemos logrado.


La gestión responsable de nuestro tiempo, priorizando y poniendo el foco en lo relevante, también resulta terapéutica porqué nos aporta una sensación de control y satisfacción.

El encuentro con personas queridas y afines -en un área u otra (se puede ser afin en una cosa y antagónico en otra)- también resulta terapéutico y en este sentido, el cultivo de la amistad es fundamental.


El estudio sobre la felicidad realizado por el doctor Walinger de Harvard concluye que toda persona necesita al menos dos figuras de apego. Tener a alguien con quien compartir una situación de estrés nos ayuda a recuperar la calma.

Además, todas las actividades placenteras que podamos realizar, ya sean culturales, de ocio, artísticas o creativas, contribuirán a nuestra autorrealización y autocuidado y, por tanto, a nuestro bienestar emocional.


La terapia psicológica, una gran aliada


Finalmente, y muy importante, son el autoconocimiento, el autocuidado y el dar sentido a nuestra vida, objetivos para los cuales la terapia psicológica es nuestra gran aliada.

Con la psicoterapia se elaboran, procesan y superan las frustraciones, las pérdidas y las dificultades. Favorece el autoconocimiento y la autoestima, ambas fundamentales para encontrar sentido a nuestra vida. También nos permite profundizar en nuestras áreas de interés y satisfacer nuestra curiosidad.


Si somos capaces de querernos, querer, ayudar, tener curiosidad, disfrutar y crear, sentiremos que nuestra vida tiene sentido. Y no hay mejor antídoto para la depresión.


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