Inteligencia Emocional: ¿por qué es tan importante?

La inteligencia emocional

Las emociones tienen, entre otras, la función de protegernos y ayudarnos a vivir, siempre que no nos desborden. Las emociones se originan en el sistema límbico (o cerebro emocional) y las básicas son la tristeza, la alegría, la rabia y el miedo.

La inteligencia emocional se define como la capacidad de reconocer y gestionar estas emociones, tanto en uno mismo como en los otros, y se compone de la capacidad de autocontrol, la autoconciencia, la motivación, la empatía y las habilidades sociales.

Balanza corazón Cerebro

La información del mundo exterior se percibe en el cerebro cognitivo (el que piensa y razona) y en el cerebro emocional más o menos al mismo tiempo, pero es la respuesta puramente emocional –la más primitiva- la que se desencadena con mayor rapidez.

Este esquema representa de forma sencilla qué pasa cuando las emociones nos desbordan.

La Inteligencia Emocional: porqué es tan importante?

Lo ideal es que haya cooperación entre ambos cerebros. Sin embargo, si las emociones son demasiado intensas, hay competición en lugar de cooperación. En este caso, es el cerebro emocional el que domina y, al estar conectado con el cognitivo, sucede lo que se indica en el esquema: desconecta la parte más avanzada del cerebro cognitivo (el neocórtex) y se pierde la capacidad de pensar y razonar.

Tradicionalmente, se ha dado mucha importancia a la inteligencia cognitiva y al coeficiente intelectual y se los ha relacionado directamente con el éxito profesional y personal, Sin embargo, cada vez se tiene más en cuenta la inteligencia emocional porque en muchos casos, una persona, por muy inteligente que sea (a nivel cognitivo) no puede reaccionar de forma asertiva en situaciones que demandan un control emocional.

Por ejemplo, si hay un miedo excesivo -a perder el trabajo, a ser abandonado/a, a sufrir un daño o perjuicio…- la persona no responderá adecuadamente, aunque tenga un nivel de inteligencia (cognitiva) muy alto, porque dejará de pensar con claridad.

Del mismo modo, una persona a quien desborda la tristeza dificilmente podrá tomar decisiones razonadas. Y la persona a la que le desborde la rabia se dejará llevar por sus impulsos y tal vez por su agresividad -verbal o física- por mucho que tenga un coeficiente intelectual muy alto.

Si uno es consciente de él mismo, de lo que siente y porqué lo siente, le será mucho más fácil entender lo que pasa y tener una mayor perspectiva de la realidad. Ser consciente de las emociones es el primer paso para controlarlas y no dejar que nos desborden ya que la emoción, además de ser la apropiada, tiene que guardar una proporcionalidad con el hecho que la desencadena.