El dolor de la pérdida: Duelo

Como la palabra indica, un duelo – vocablo que procede del latín (dolus)– comporta dolor y aflicción por una pérdida que puede ser relacional, interpersonal, material o evolutiva.

Mientras las pérdidas relacionales tienen que ver con “el otro”, ya sea por muerte o separación, las pérdidas interpersonales tienen que ver con uno mismo (autoestima, pérdida de capacidad intelectual o física).

La pérdida material se refiere a bienes materiales (pérdida de vivienda o de capacidad económica) y, finalmente, el duelo evolutivo sucede cuando dejamos atrás las etapas vitales (infancia, adolescencia, juventud y adultez).

El duelo es un proceso y como tal, requiere tiempo. En duelos complicados, el tiempo se alargao se cronifica. También se puede retardar, inhibir o enmascarar. En el duelo relacional – concretamente, en caso de muerte – se han descrito una serie de fases que varían según los autores pero que en general describen un camino hacia la aceptación y adaptación a un medio en el que el ser amado ya no está.

Superar el duelo no es una labor fácil. Influyen la personalidad, los antecedentes personales, el entorno y, en el caso de muerte o pérdida reacional, el vínculo. Toda pérdida revive experiencias del pasado y consecuentemente, puede desencadenar miedo a más pérdidas.

La psicoterapia psicodinámica da mucha importancia a la biografía personal y a las fuerzas internas e inconscientes que intervienen en el duelo. La ayuda psicológica facilitará la expresión de las emociones y la elaboración de la pérdida.

Una intervención profesional a tiempo evitará que el duelo se agrave y cronifique, a la vez que se hace una labor preventiva y protectora de cara a futuros duelos, potencialmente desestabilizantes.