Pandemia y estrés postraumático

PANDEMIA Y ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

¿Aumentará el número de diagnósticos de trastorno por estrés postraumático
– TEPT como consecuencia de la pandemia?

El TEPT es un trastorno de ansiedad -que anteriormente había recibido otras denominaciones como “neurosis traumática”– el cual puede iniciarse poco después del suceso potencialmente traumático o al cabo de varios meses.

Algunas de las situaciones impactantes que pueden desembocar en un trastorno por estrés postraumático son: una guerra, un accidente, una agresión, abusos, abandono o un desastre natural. Y una pandemia puede considerarse un desastre natural, equivalente a un tsunami o a un terremoto.

Recientemente, algunos expertos han predicho que habrá un aumento de diagnósticos relacionados con el estrés postraumático,  ya que las circunstancias vividas ante la proliferación del virus SARS-CoV2 y la amenaza que éste representa favorecen su desencadenamiento.

Es un hecho que durante esta pandemia muchas personas han sufrido la pérdida prematura de seres queridos en circunstancias especialmente difíciles y trágicas, sin poder acompañarles o despedirse de ellos como hubieran deseado.

Asimismo, médicos, enfermeras y personal sanitario han estado sometidos a un enorme estrés por la baja laboral de colegas, la letalidad del virus o la falta de recursos. Una situación para todos ellos de desbordamiento en un contexto en que la vida humana está en juego, y no sólo la de sus pacientes, sino también las suyas y la de sus familiares.

Las reacciones de estrés y ansiedad ante estas situaciones son previsibles y únicamente cuando se prolongan durante más de un mes, interfiriendo en la vida social y laboral, se diagnostica el trastorno por estrés postraumático.

Es importante precisar que la misma situación puede resultar traumática para una persona y no para otra, ya que la percepción de toda vivencia es subjetiva. Debido a esa subjetividad, la gravedad de los síntomas no depende exclusivamente de la naturaleza del trauma, sino de factores previos de vulnerabilidad, factores de protección y del momento de desarrollo vital de la persona que se ha visto expuesta a la experiencia.

Algunos factores de vulnerabilidad que pueden favorecer el desencadenamiento del TEPT

Son las adversidades de la infancia, el tipo de personalidad (p. ejemplo la personalidad dependiente o la personalidad paranoide) y el poco apoyo social. Entre los factores de protección, se encuentran los recursos de adaptación, la autoestima, la resiliencia (aptitud de reaccionar positivamente ante la adversidad) o el apoyo social.

Los síntomas del estrés postraumático comprenden manifestaciones afectivas, cognitivas, fisiológicas y conductuales.

Entre las manifestaciones afectivas, puede haber una disminución importante del interés en actividades que anteriormente eran importantes, cambios del estado de ánimo, irritabilidad, desinterés por la vida afectiva y desesperanza.

Entre las manifestaciones cognitivas, se presentan recuerdos recurrentes e intrusivos y la sensación de revivir la experiencia con alucinaciones, flasbacks y pesadillas. También se observan dificultades de concentración, falta de memoria y cambios de pensamiento sobre uno mismo, los otros, el mundo o el futuro.

Algunas respuestas fisiológicas que se dan en este trastorno son palpitaciones, dificultad para respirar o sudoración. Y entre las manifestaciones conductuales, la evitación de actividades, lugares y personas asociadas al acontecimiento traumático.

Esta evitación tan recurrente en el TEPT provoca un gran despliegue de energía por el esfuerzo que se realiza para evitar pensamientos y actos que recuerdan el trauma, como por ejemplo ir al hospital o a la residencia donde ha fallecido un familiar. 

Sin embargo, evitar el pasado o el recuerdo del pasado, mantiene la carga del trauma y la evitación de un recuerdo lo hace más persecutorio en forma de pensamiento intrusivo o flashback.

Reducir la carga del trauma: uno de los objetivos de la psicoterapia 

Por lo anteriormente expuesto, uno de los principales objetivos de la psicoterapia es la reducción de la carga del trauma. El fenómeno traumático ha quedado registrado en la biografía de la persona afectada en forma de amenaza y hace falta desalojar esta amenaza desestabilizadora de su mente y su cuerpo.

Si se puede hablar de lo sucedido, expresar los sentimientos y las emociones y hacer un afrontamiento controlado al recuerdo, se reducirá la carga traumática y los pensamientos intrusivos dejarán de producirse, dejarán de “perseguir” a la persona porque ésta ya les está haciendo frente.

Asimismo, los sueños interpretados en la terapia también ayudarán a procesar lo vivido. En este proceso, el vínculo paciente-psicoterapeuta es fundamental para afrontar los recuerdos dolorosos de manera controlada, sin que se produzca un desbordamiento emocional.

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO COVID-19 CORONAVIRUS

Afrontar el recuerdo es también dilucidar qué ha quedado atrapado en él y no en pocas ocasiones nos encontramos con la culpa. En los casos de fallecimientos de familiares, es muy frecuente pensar que se podría haber hecho algo o dicho algo que hubiera mejorado la situación, o incluso evitado la muerte.

A modo de ejemplo, después de los momentos álgidos de la pandemia en nuestro país, en la consulta he tratado pacientes con malestar psicológico por no haber insistido más en que les dejaran ver a sus familiares en el hospital o la residencia. Este malestar deriva en parte de la creencia errónea que dependía de ellos –de su insistencia- el haber podido acompañarles.

Cuando el peso de la culpa queda atrapado en un recuerdo doloroso, la tendencia es seguir evitándolo sin conseguir deshacerse de él. Por ello es importante desgranar el recuerdo para llegar a aquello que lo hace tan insoportable.

El tiempo de terapia requerido es diferente para cada persona: una vez se haya podido expresar las emociones y sentimientos que despiertan los recuerdos traumáticos, se haya trabajado el sentimiento de culpa, si lo hay, y se haya avanzado en los duelos, la carga traumática se reducirá.

En la mayoría de casos, se producirá una gradual aceptación de las propias limitaciones y responsabilidades (y por tanto de la culpa), una aceptación de la incertidumbre inherente a la vida, de las pérdidas y cambios producidos en la forma de ver la existencia humana, a los demás y a uno mismo, conduciendo todo ello a la remisión del estrés postraumático.

De pandemia y emociones

De pandemia y emociones, es un pequeño texto que refleja como en estos tiempos difíciles de confinamiento causado por la pandemia del coronavirus, transitamos por diversas emociones, y como a través de ellas y conectándonos entre nosotros, aunque sea en la distancia,  logramos avanzar.

Nos ha arrollado el tren de la pandemia.
Desde el momento del impacto, hemos transitado de la incredulidad al temor.
Temor por una amenaza difusa que se cierne sobre nuestras vidas y lo inunda todo:
la salud, la familia, los proyectos de vida y de profesión.

Del temor hemos transitado a la tristeza.
Tristeza por los que están sufriendo, por los que ya no están, por lo que hemos perdido,
por lo que podemos perder.

De la tristeza a la rabia: ¿Cómo lo hemos podido hacer tan mal? ¿Por qué no se ha
previsto? ¿Por qué no se ha evitado? De la rabia a la impotencia: Hemos comprendido cuan indefensos y vulnerables somos.

De la impotencia a la angustia. Sentir que no tenemos el control y que nuestros dirigentes
tampoco lo tienen nos crea incerteza. Y la incertidumbre es amiga de la angustia.
Y volvemos al miedo, a la tristeza, a la rabia…

En algún instante, percibo un atisbo de alegría: ¡Hoy se han curado muchas personas!,
alguien me regala un concierto desde un balcón, un amigo lejano me envía un mensaje
gracioso 🙂 Y la alegría me acerca a la esperanza.

Entonces, me invade una sensación extraña, una conexión con el resto de la humanidad…
Siento como todo el planeta, en sus cinco continentes habitados, está luchando contra un
único enemigo: un agente microscópico que se cuela en nuestros cuerpos y trastoca
nuestras vidas. Y que nos recuerda que no estamos aquí para quedarnos.

Después de la incredulidad inicial, ando, desando y vuelvo a andar el camino que va del
miedo a la esperanza, a la vez que intento esquivar a la tristeza y la rabia.
Y me mezo en esta red invisible que nos conecta a todos.

Me infunde fuerza la fuerza de la gente.
Me infunde energía la energía de los aplausos de las ocho de la noche.
Siento orgullo por la determinación de los médicos, enfermeras y personal sanitario,
del primero al último.

Siento orgullo por la capacidad de adaptación, de trabajo, de sacrificio de tanta gente.
Me conmueve la solidaridad de los vecinos. Me reconforta la empatía, del afín y del diferente.
Siento que nos une la compasión

Y al final del día, escojo confiar, acercándome, paso a paso, a la esperanza.

De Pandemia y emociones 
por Dolors Vilà

La estabilidad emocional: Un Factor muy relevante de la personalidad

Las personas con una alta estabilidad emocional tienen un “yo” lo suficientemente fuerte para tolerar muchas de las situaciones adversas con las que se encuentran a lo largo de su vida. En cambio, las personas con poca estabilidad emocional se frustran y se sienten fracasadas cuando sucede algo no deseado.

giphy

El ejemplo representado en las imágenes compara la reacción de una persona inestable emocionalmente con la de una persona estable ante un mismo hecho: un mal resultado académico.

La primera se derrumba y quiere dejar los estudios. La segunda, por el contrario, revisa el examen, evalúa lo sucedido y toma la determinación de estudiar más.

Aunque ambas hubieran acabado tomando la decisión de dejar los estudios, sería desde posiciones totalmente distintas. Mientras que en el caso de la persona inestable, se trataría de una reacción impulsiva, resultante de su poca tolerancia a la frustración, en el caso de la persona estable, se trataría de una decisión consciente, fruto de la reflexión y el análisis de la situación.

La estabilidad se considera una de les piedras angulares del estudio de la personalidad, según el modelo de Cattell1. La fuerza del “yo” marca la diferencia entre las personas con un buen autoconcepto y las que dependen de la aprobación de los demás para paliar su sentimiento de poca valía personal.

La falta de estabilidad emocional se pone de manifiesto al emprender nuevos proyectos o iniciativas. En la siguiente gráfica2 se muestra cómo oscila el estado de ánimo a lo largo de la realización de un proyecto.

Psicologia a Barcelona

Vemos que aparecen cuatro fases: “el optimismo desinformado” inicial (cuando se emprende el proyecto), el “pesimismo informado” (cuando aparecen las dudas), la crisis o fase de desmotivación y fracaso (momento en el cual las dificultades parecen insalvables y la idea de abandono empieza a rondar). Y finalmente, la fase del “optimismo informado”.

La diferencia entre la persona estable y la inestable se observa principalmente en la tercera fase, de “desmotivación y fracaso”. La persona con poca estabilidad emocional difícilmente la superará y por tanto, no llegará a la fase siguiente, la que le permitiría concluir lo iniciado satisfactoriamente.

El abandono del proyecto afectará todavía más a su autoestima, dificultará la puesta en marcha de nuevos proyectos –o la conclusión de los mismos- y le abocará a un proceso cíclico que nunca lleva al éxito.

Para romper este círculo vicioso, la psicoterapia será una aliada importante. El tratamiento psicológico deberá tener en cuenta otros factores que modulan la repercusión de la falta de estabilidad. Por ejemplo, la ansiedad (o tensión3), correlaciona positivamente con la inestabilidad. Es decir, cuanta más ansiedad, más inestabilidad, y viceversa.

En resumen, a las personas emocionalmente estables, las cosas que les suceden les afectan como a todo ser humano, pero no alteran su autoconcepto y su autoestima. En otras palabras: su “yo” mantiene la solidez y la cohesión. En cambio, en el caso de las personas emocionalmente inestables, las vivencias adversas se convierten en una amenaza para la integridad de su “yo”.

Por este motivo, será conveniente realizar un trabajo personal, con ayuda profesional si hace falta, que les ayude a afrontar las dificultades, preservar la solidez de su “yo” y romper el círculo vicioso que no les permite conseguir el éxito.

1 Los dieciséis factores de la personalidad del modelo de Cattel son: afabilidad, razonamiento, estabilidad, animación, dominancia, atención a las normas, atrevimiento, sensibilidad, vigilancia, abstracción, privacidad, aprensión, apertura al cambio, autosuficiencia, perfeccionismo y tensión.

2 Atribuida a Cameron Herold, asesor de emprendedores y coach.

3 La ansiedad aparece como “tensión” en el test de personalidad 16PF de Cattell.

Fluir: una experiencia óptima

Psicología positiva: Fluir.

La teoría del flujo fue desarrollada por Mihail Csikszentmihly, psicólogo que ha destacado por sus investigaciones sobre el bienestar emocional, la felicidad y la creatividad, conceptos que pertenecen al campo de la Psicología positiva.

“Fluir” significa surgir con facilidad, brotar, emanar, en abundancia y sin esfuerzo. El concepto de “flujo” está estrechamente relacionado con el concepto de “experiencia óptima”.

En su libro “Flow” (flujo), publicado en 1990, este autor define “la experiencia óptima” como un estado de flujo óptimo, un momento de gozo creativo, de concentración activa y de absorción en lo que se está haciendo, como se refleja en el siguiente gif:

Durante la experiencia óptima el tiempo desaparece, el cuerpo y la mente son uno y se siente la fuerza y el control.

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¿Cómo dejar de ser un “comodín”?

¿Qué es una persona comodín?

Según el Diccionario de la Real Academia española, un comodín es “una persona o cosa que sirve para fines diversos, según la conveniencia de quien dispone de ella”.

Este término se utiliza en el mundo del deporte para identificar al jugador que puede tomar distintas posiciones, o en el mundo laboral para describir a un trabajador polivalente. Pero también encontramos personas comodín en otros ámbitos, como el familiar.

En la familia, las personas comodín intentan llenar todos los huecos. Suelen levantarse antes que nadie para despertar a los hijos, al marido o a la esposa, preparar el desayuno, sacar al perro, poner la comida al gato y acompañar a unos y a otros a la escuela, el trabajo o el dentista.

Persona realizando múltiples tareas

Es importante saber que las personas comodín se diferencian de las personas multitarea en que, mientras estas últimas realizan muchos trabajos al mismo tiempo, las personas comodín realizan tareas que podrían o deberían ser realizadas por otras personas, se reorganizan permanentemente para encajar y compatibilizar sus propias obligaciones con las que otros les delegan o ellos toman prestadas.

Al no conseguir llegar a TODO, sienten que han fallado y fracasado.

A modo de ejemplo, Pedro es un empleado que a menudo sentía que fallaba. Quería que todo saliera perfecto y, cuando el equipo se distribuía el trabajo, esperaba a ver qué tareas escogían todos antes de asignarse él las que nadie había elegido. A continuación, Pedro evaluaba en qué podía fallar cada miembro del equipo para, como buen comodín, estar preparado para subsanar cualquier error.

Otro ejemplo lo tenemos en María, una mujer de sesenta y tantos, que se quejaba de cansancio y falta de energía. Cuando le pregunté qué hacía durante el día, enumeró un sinfín de “obligaciones” que se desarrollaban en horarios imposibles y siempre cambiantes, dependiendo de las necesidades de hijas, yernos y nietos: la perfecta mujer comodín.

¿Qué induce a una persona a convertirse en comodín?

Desvelar qué lleva a una persona a actuar como un comodín es el primer paso para dejar de serlo. Hay que descubrir qué se esconde detrás de su incapacidad para poner límites y decir “no”.

En muchos casos, encontramos una necesidad de control, perfeccionismo y falta de confianza en los demás. La persona está convencida de que ella siempre lo va a hacer mejor. En otros casos, vemos que su autoestima está ligada a una auto-imagen de súper hombre o súper mujer: la persona comodín persigue grandes objetivos para reafirmar su valía.

Y en otras muchas ocasiones, observamos sentimientos de culpabilidad por decir “no” y miedo a perder el amor que les profesan. Pero ¿cuál es el precio que estas personas están dispuestas a pagar para que les quieran? ¿Sienten que el amor, el cariño y la aprobación los tienen que ganar día a día? ¿Que sólo actuando como comodín podrán conservar el amor y su propia autoestima?

¿Cómo dejar de ser una persona comodín?

En todos los casos mencionados anteriormente, el reiterado sentimiento de fracaso es inevitable. ¿Cómo no van a sentir que fallan una y otra vez, si el objetivo es inalcanzable, difuso y cambiante?

Y, lo más importante, NO depende de ellos. Estas son algunas de las cuestiones que Pedro, Marta y otros muchos Pedros y Martas tienen que plantearse como primer paso para dejar de ser el comodín de todos y dejar de vivir “en función de” lo que los otros hacen, no hacen o cómo lo hacen. Una vez han tomado conciencia de la situación, se trata de ponerse a trabajar para cambiar la “auto imposición” por la “libre decisión”. Es decir, decidir libre y conscientemente lo que se va a asumir y lo que no.

Este proceso de cambio requiere poner límites, permitirse decir “no”, dejar que los otros asuman sus responsabilidades, aceptar que no se puede –ni se debe- llegar a todo ni perseguir la perfección.

Y requiere, sobre todo, asumir que el amor tiene que ser el motor de nuestros actos y no la recompensa. Sólo así se podrá conseguir dejar de ser un comodín a merced de la conveniencia de otros y con misiones, si no imposibles, si aleatorias y difíciles de cumplir.

Cómo puede ayudar la Psicooncología a pacientes con cáncer?

Psicooncologia

La Psicooncología es la rama de la Psicología especializada en la atención a pacientes de cáncer y familiares.

Un diagnóstico de cáncer produce un impacto, tanto en la persona a quien se le ha diagnosticado como en su entorno más próximo. Aunque la nueva situación se afronte con confianza y buen estado de ánimo, inevitablemente se experimentarán cambios en el ámbito personal, familiar, social o laboral.

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¿Por qué la guerra? Correspondencia entre Einstein y Freud

¿Por qué la guerra?. Correspondencia entre Einstein y Freud¿Por qué la guerra?. Correspondencia entre Einstein y Freud

¿Por qué la guerra?” es el título de una carta que Einstein escribió a Freud en el año 1932 durante la Segunda Guerra Mundial.

Con esta correspondencia, Einstein pretendía –tal vez un poco ingenuamente- que Freud contribuyera con sus aportaciones sobre psicología a marcar un camino hacia la paz mundial. Quería averiguar si era posible controlar la evolución mental del hombre, con el fin de salvarlo del odio y la destructividad, ya que estaba seguro de que existían fuertes juegos psicológicos que paralizaban los esfuerzos para evitar la guerra.

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Inteligencia Emocional: ¿por qué es tan importante?

La inteligencia emocional

Las emociones tienen, entre otras, la función de protegernos y ayudarnos a vivir, siempre que no nos desborden. Las emociones se originan en el sistema límbico (o cerebro emocional) y las básicas son la tristeza, la alegría, la rabia y el miedo.

La inteligencia emocional se define como la capacidad de reconocer y gestionar estas emociones, tanto en uno mismo como en los otros, y se compone de la capacidad de autocontrol, la autoconciencia, la motivación, la empatía y las habilidades sociales.

Balanza corazón Cerebro

La información del mundo exterior se percibe en el cerebro cognitivo (el que piensa y razona) y en el cerebro emocional más o menos al mismo tiempo, pero es la respuesta puramente emocional –la más primitiva- la que se desencadena con mayor rapidez.

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Michael Burry: el genio financiero que predijo el crac hipotecario cuatro años antes de que ocurriera, tiene el síndrome de Asperger

lagranapuesta_peliculaLa película “La gran apuesta”, recrea los hechos.

El actor Christian Bale encarna al neurólogo y experto en finanzas, Michael Burry, que en el año 2004 predijo el colapso de la burbuja hipotecaria americana.

Este genio de las finanzas supo que tenía el síndrome de Asperger -una disfunción del espectro autista- cuando le fue diagnosticado a su hijo. Anteriormente, a él se le había diagnosticado erróneamente otro trastorno en un intento de encontrar explicación a sus “peculiaridades”.

Pero ¿qué características comporta este síndrome?

 

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Freud: un genio vigente

sigmund-freudDespués de más de setenta años de la muerte de Freud (1856-1939), vemos que a menudo se sigue haciendo alusión a él y no únicamente en congresos o conferencias de Psicología. El motivo es que muchos de sus conceptos han quedado asimilados e integrados en nuestra cultura.

Sabemos que desde que dejó la práctica de la neurología, Freud dedicó gran parte de su vida al estudio de los procesos psíquicos inconscientes, sin ahorrar esfuerzos en obras tan amplias y complejas como por ejemplo “la interpretación de los sueños”.

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