La estabilidad emocional: Un Factor muy relevante de la personalidad

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Las personas con una alta estabilidad emocional tienen un “yo” lo suficientemente fuerte para tolerar muchas de las situaciones adversas con las que se encuentran a lo largo de su vida. En cambio, las personas con poca estabilidad emocional se frustran y se sienten fracasadas cuando sucede algo no deseado.

El ejemplo representado en las imágenes compara la reacción de una persona inestable emocionalmente con la de una persona estable ante un mismo hecho: un mal resultado académico.

La primera se derrumba y quiere dejar los estudios. La segunda, por el contrario, revisa el examen, evalúa lo sucedido y toma la determinación de estudiar más.

Aunque ambas hubieran acabado tomando la decisión de dejar los estudios, sería desde posiciones totalmente distintas. Mientras que en el caso de la persona inestable, se trataría de una reacción impulsiva, resultante de su poca tolerancia a la frustración, en el caso de la persona estable, se trataría de una decisión consciente, fruto de la reflexión y el análisis de la situación.

La estabilidad se considera una de les piedras angulares del estudio de la personalidad, según el modelo de Cattell1. La fuerza del “yo” marca la diferencia entre las personas con un buen autoconcepto y las que dependen de la aprobación de los demás para paliar su sentimiento de poca valía personal.

La falta de estabilidad emocional se pone de manifiesto al emprender nuevos proyectos o iniciativas. En la siguiente gráfica2 se muestra cómo oscila el estado de ánimo a lo largo de la realización de un proyecto.

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Vemos que aparecen cuatro fases: “el optimismo desinformado” inicial (cuando se emprende el proyecto), el “pesimismo informado” (cuando aparecen las dudas), la crisis o fase de desmotivación y fracaso (momento en el cual las dificultades parecen insalvables y la idea de abandono empieza a rondar). Y finalmente, la fase del “optimismo informado”.

La diferencia entre la persona estable y la inestable se observa principalmente en la tercera fase, de “desmotivación y fracaso”. La persona con poca estabilidad emocional difícilmente la superará y por tanto, no llegará a la fase siguiente, la que le permitiría concluir lo iniciado satisfactoriamente.

El abandono del proyecto afectará todavía más a su autoestima, dificultará la puesta en marcha de nuevos proyectos –o la conclusión de los mismos- y le abocará a un proceso cíclico que nunca lleva al éxito.

Para romper este círculo vicioso, la psicoterapia será una aliada importante. El tratamiento psicológico deberá tener en cuenta otros factores que modulan la repercusión de la falta de estabilidad. Por ejemplo, la ansiedad (o tensión3), correlaciona positivamente con la inestabilidad. Es decir, cuanta más ansiedad, más inestabilidad, y viceversa.

En resumen, a las personas emocionalmente estables, las cosas que les suceden les afectan como a todo ser humano, pero no alteran su autoconcepto y su autoestima. En otras palabras: su “yo” mantiene la solidez y la cohesión. En cambio, en el caso de las personas emocionalmente inestables, las vivencias adversas se convierten en una amenaza para la integridad de su “yo”.

Por este motivo, será conveniente realizar un trabajo personal, con ayuda profesional si hace falta, que les ayude a afrontar las dificultades, preservar la solidez de su “yo” y romper el círculo vicioso que no les permite conseguir el éxito.

 

1 Los dieciséis factores de la personalidad del modelo de Cattel son: afabilidad, razonamiento, estabilidad, animación, dominancia, atención a las normas, atrevimiento, sensibilidad, vigilancia, abstracción, privacidad, aprensión, apertura al cambio, autosuficiencia, perfeccionismo y tensión.

2 Atribuida a Cameron Herold, asesor de emprendedores y coach.

3 La ansiedad aparece como “tensión” en el test de personalidad 16PF de Cattell.

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