Fluir: una experiencia óptima

Fluir

La teoría del flujo fue desarrollada por Mihail Csikszentmihly, psicólogo que ha destacado por sus investigaciones sobre el bienestar emocional, la felicidad y la creatividad, conceptos que pertenecen al campo de la Psicología positiva.

“Fluir” significa surgir con facilidad, brotar, emanar, en abundancia y sin esfuerzo. El concepto de “flujo” está estrechamente relacionado con el de “experiencia óptima”.

En su libro “Flow” (flujo), publicado en 1990, este autor define “la experiencia óptima” como un estado de flujo óptimo, un momento de gozo creativo, de concentración activa y de absorción en lo que se está haciendo. Durante la experiencia óptima el tiempo desaparece, el cuerpo y la mente son uno y se siente la fuerza y el control.

Csikszentmihly investigó cómo se sienten las personas que disfrutan de lo que hacen (artistas, atletas, músicos…) y observó que la experiencia óptima era descrita igual por todas ellas, independientemente de su sexo o edad. Él mismo la describe como “lo que siente el marinero cuando el viento sopla entre sus cabellos, el pintor cuando los colores dan forma a una cosa nueva, el padre ante el hijo que por primera vez responde a su sonrisa”.

¿Cómo se consigue este estado óptimo? En primer lugar, tiene que haber un reto planteado, una meta realista. Para que una meta sea realista se tiene que contar con la habilidad para alcanzarla. El flujo se producirá cuando la atención y la motivación se conjuguen y retroalimenten, actuando en una misma dirección. En palabras del autor: “cuando la información que llega a la conciencia es congruente con nuestras metas, la energía psíquica fluye sin esfuerzo”.

Esto ocurrirá con mayor facilidad a las personalidades autotélicas, que son aquellas capaces de tener metas autónomas, involucrarse, mantener la atención y disfrutar de la actividad que, a su vez, sólo será autotélica si se realiza por el mero placer de realizarla, sin otro objetivo o beneficio futuro.

Por consiguiente, ya sea un atleta, un ciclista, un pintor, un músico, un escritor o cualquier otra persona, la vivencia de su experiencia óptima será la resultante de su capacidad de concentrar la energía psíquica y la atención en la actividad que desea realizar, dejando cualquier otra cuestión al margen.

La propia actividad será la recompensa porqué ¿Hay algo más placentero que el estado emocional que se genera cuando uno se encuentra inmerso en la prosecución de su reto?. Sin noción del tiempo, disfrutando de cada segundo, sintiendo que las ideas y los actos se suceden sin esfuerzo, sin miedo al fracaso, sin ego, sin conflictos ni preocupaciones… La sensación de fuerza, control, de estar donde se quiere estar y hacer lo que se quiere hacer, sin ofrecer resistencia, es sin duda muy próxima a la felicidad.