Einstein tampoco sacaba buenas notas

NotesEinstein¿Cuántos alumnos han tenido que escuchar que “no servían” para estudiar?

Uno de los profesores de Albert Einstein, el Dr. Joseph Degenhart, también pensaba que su alumno no servía para estudiar y un día le dijo que “nunca conseguiría nada en la vida”. Sin embargo, al cabo de los años, como bien se sabe, Einstein llegó a ser uno de los científicos más importantes del siglo XX.

No hay duda de que la relación causa-efecto que se establece entre resultados académicos y capacidad intelectual no siempre responde a la realidad. En el proceso de aprendizaje intervienen más factores que la buena capacidad intelectual: la personalidad, la exigencia de los progenitores, la auto-exigencia, el auto-concepto, la estabilidad emocional y la motivación, entre otros.

Se han realizado estudios que diferencian entre “objetivos de rendimiento” y “objetivos de aprendizaje”. Mientras que los objetivos de “rendimiento” se centran en la capacidad, los “objetivos de aprendizaje” se centran en la tarea a realizar.

Los estudiantes que persiguen “objetivos de rendimiento” quieren demostrar su capacidad, ja sea en matemáticas o en chino, y lo que pretenden es conseguir un buen resultado en cualquier materia o actividad.

En cambio, los estudiantes que persiguen “objetivos de aprendizaje” dedican más esfuerzos a las tareas y materias que les interesan. Obviamente, el objetivo “de aprendizaje” se combina con el de “rendimiento”, pero en diferentes proporciones, dependiendo de cada persona.

Se ha dicho que Albert Einstein era un mal estudiante pero no fue exactamente así. Lo que si es cierto es que había una notable diferencia entre las notas que obtenía en las asignaturas de ciencias (buenas o excelentes) y las que obtenía en otras materias, como por ejemplo el francés, que había llegado a suspender en alguna ocasión.

Por su trayectoria, podemos deducir que su objetivo no era demostrar sus capacidades (objetivos de rendimiento) sino aprender aquello que despertaba su curiosidad y cautivaba su interés (objetivo de aprendizaje), y que era especialmente la física. A medida que se pudo dedicar a este campo, su capacidad se puso de manifiesto hasta llegar a formular la Teoría de la relatividad y ser Premio Nobel de Física. ¡Que poco se podía imaginar aquel profesor que había pronosticado que no conseguiría nunca nada el brillante futuro que esperaba a su alumno!

Éste es un ejemplo de que algunas percepciones de los profesores sobre sus alumnos pueden ser erróneas. El mensaje que nos interesa extraer es que cualquier persona, aunque no llegue a formular grandes teorías, como Einstein, puede encontrar el campo más adecuado para desarrollar su potencial, sea éste el que sea.

Cuando se acerca el final de la E.S.O., a menudo aparecen dudas sobren cuál es el camino más conveniente: ¿Bachillerato? ¿Formación profesional? ¿Universidad? ¿Una carrera en el área social? ¿Una de letras? ¿Una de ciencias? ¿O tal vez en el campo artístico y creativo?

Si una persona no está segura de qué camino escoger, es conveniente buscar asesoramiento profesional. La orientación vocacional consiste en hacer un estudio donde se tienen en cuenta todos los factores –de personalidad, aptitudes, valores, intereses y creencias- y analizarlos para encontrar el perfil profesional. A partir de aquí, se exploran las posibilidades académicas y profesionales apropiadas al perfil, con el objetivo de ayudar a escoger la mejor opción.

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